¿Está mal reír cuando estás en duelo? La culpa de sentirte bien
Una tarde, sin darte cuenta, te reíste de algo. O dormiste toda la noche por primera vez en semanas. O disfrutaste una comida. Y de pronto llegó el pensamiento: «¿Cómo puedo estar bien si ya no está?».
Esa pregunta me la han hecho muchas veces en consulta, y siempre la recibo con respeto, porque viene de un lugar de amor genuino. Pero quiero decirte algo con claridad: sentirte bien un rato no es traicionar a quien perdiste.
Por qué aparece la culpa al disfrutar
Cuando amamos a alguien, el dolor por su ausencia se siente como una prueba de ese amor. Entonces, si el dolor baja aunque sea por un momento, parece que el amor también baja. Como si reír fuera olvidar.
No es así. El dolor y el amor no son lo mismo. El amor se queda; el dolor, con el tiempo, cambia de forma.
Lo que Psique aprendió en la tercera tarea
En mi libro Las tareas del amor, la tercera tarea de Psique es traer agua de una laguna custodiada por dos dragones que se odian. Antes de dejarla ir, la diosa Afrodita le exige que coma. Psique no quiere: lleva semanas sin apetito. Afrodita insiste:
«No te olvides de ti misma en el intento de recuperar tu amor. No te estarás ayudando si descuidas tu propia salud».
Después, un águila invita a Psique a volar. Ella se niega porque «tiene que cumplir su tarea». Cuando por fin acepta, se ríe por primera vez en mucho tiempo, y desde lo alto encuentra la solución que no podía ver desde el suelo. Al regresar, le confiesa a Afrodita que se siente culpable por haberla pasado bien. La diosa le responde que el disfrute no se aparta jamás del camino del dolor, y que cuidarse no es motivo de culpa.
Autocuidado no es egoísmo
En el duelo, cuidarse puede sentirse como una falta de respeto. Pero no podemos honrar a quien perdimos destruyéndonos a nosotros mismos. Me gusta pensarlo así: el autocuidado es preservar el recipiente que contiene el amor que no se va.
Cuidarte en el duelo puede ser algo muy sencillo:
Comer algo, aunque sea poco, a horas regulares.
Salir a caminar diez minutos.
Hacer algo con las manos: cocinar, tejer, sembrar, pintar. Psique encuentra consuelo modelando una jarrita de barro.
Ver a una persona que te haga reír, sin explicarle nada.
Dormir sin sentir que «deberías estar sufriendo».
El tiempo del duelo no se mide en el calendario
En el libro, Afrodita le habla a Psique de dos tiempos. Cronos es el tiempo del reloj, igual para todos. Kairós es el tiempo interior: una noche puede durar mil lunas o un instante. El amor y el dolor se miden mejor con Kairós.
Por eso no hay un plazo «correcto» para volver a reír. Hay quien lo hace en semanas y quien tarda años, y las dos cosas están bien. Si te preguntas cuánto dura un duelo, en este artículo lo explico con más detalle: ¿Qué es el duelo por muerte y cuánto tiempo dura?.
Ejercicio: el vuelo del águila
Cierra los ojos e imagina que vuelas sobre tu propia vida, como Psique sobre el mundo. Luego escribe:
¿Qué ves desde arriba que no puedes ver cuando estás en el centro del dolor?
¿Hay algo que desde esa altura se ve menos amenazante o más manejable?
¿Qué pequeño momento de disfrute podrías darte esta semana, sin culpa?
Cuando la culpa no se va
Si la culpa te impide comer, dormir o retomar tu vida, o si sientes que no tienes derecho a estar vivo, es momento de buscar acompañamiento profesional.
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Martha Escobedo, tanatóloga